Domaine de Vaccelli - Rosado 2024
Ubicado en Cognocoli-Monticchi, en el valle del Taravo, Domaine de Vaccelli es uno de los nombres que ha contribuido profundamente a dar a los vinos corsos una lectura más precisa, más terrenal y más ambiciosa. La familia Courrèges trabaja aquí desde la década de 1960, en un sector del sur de la denominación Ajaccio donde las laderas graníticas imponen una identidad inmediatamente reconocible. La bodega se ha construido alrededor de las variedades insulares y mediterráneas, con una atención constante a la finura más que a la demostración. Esta búsqueda del equilibrio da vinos con un relieve singular, atravesados por la luz corsa, el maquis, los vientos y esa mineralidad seca propia de las arenas graníticas. La viticultura ecológica refuerza esta lectura del lugar, sin buscar suavizar el carácter a veces salvaje de la isla. En un paisaje vitivinícola donde los rosados a menudo se limitan a la frescura inmediata, Vaccelli defiende un enfoque más estructurado, más gastronómico, capaz de dialogar con la mesa. Este Rosado 2024 se inscribe en esta línea seria y luminosa, con esa contención expresiva que distingue a los grandes rosados corsos.
Esta cosecha destaca el Sciaccarellu, variedad emblemática de la denominación Ajaccio, conocida por su finura aromática, sus matices especiados y su capacidad para transmitir la energía de los suelos graníticos. La añada 2024 ofrece aquí un rosado que no busca ni la palidez decorativa ni la exuberancia varietal, sino una expresión más tensa, más vinoso y más profunda. La materia sigue siendo delicada, sostenida por una fruta precisa, una trama floral y esa sensación ligeramente ahumada que se encuentra en los vinos procedentes de buenos terroirs corsos. La crianza, cuando es discreta, acompaña al vino sin disfrazarlo, para preservar el nervio, la salinidad y el brillo de la fruta. El conjunto da la impresión de un rosado de terroir, pensado tanto para la degustación como para la gastronomía. En este 2024 se encuentra el estilo Vaccelli: una madurez justa, una frescura firme y una boca que gana en amplitud sin perder su línea. No es un rosado de temporada simple, sino una botella capaz de tomar su lugar en la mesa con la misma legitimidad que un blanco con carácter o un tinto delicado.
El color se presenta claro y brillante, con reflejos delicadamente salmón. La nariz se abre con frutas de hueso, melocotón blanco, algunas frutas rojas apenas aplastadas, luego evoluciona hacia notas florales, corteza de cítrico y maquis calentado por el sol. En boca, el vino posee una verdadera presencia, con una carne elegante, una tensión mineral clara y un final que prolonga los amargos nobles del pomelo. La frescura no domina el vino, lo estira, le da ritmo y deja aparecer una dimensión casi salina. Los amantes de los rosados corsos apreciarán esta capacidad para reunir brillo aromático, profundidad y estructura, sin pesadez ni facilidad. En la mesa, acompañará magníficamente gambas a la parrilla, pescado de roca, aves con hierbas, solomillo de cerdo con salvia, cocina mediterránea con verduras confitadas o quesos jóvenes de oveja. Servido alrededor de 8 a 10°C, ganará si no se bebe demasiado frío para dejar expresar su textura y su final mineral.
Variedad de uva: Sciaccarellu