Domaine Nicolas Rossignol - Pommard - Les Noizons 2018
El Domaine Nicolas Rossignol encarna una Borgoña de precisión, construida alrededor de una lectura fina de los climas de la Côte de Beaune. Creado en 1997 por Nicolas Rossignol, el dominio se ha impuesto progresivamente como una de las firmas destacadas de Volnay y Pommard. Su filosofía se basa en una viticultura atenta, inspirada en la biodinámica, y en un enfoque parcelario que busca revelar cada origen sin rigidez excesiva. Las uvas se vendimian a mano y luego se seleccionan cuidadosamente para preservar la pureza de la fruta y la nitidez de los equilibrios. En Pommard, el dominio trabaja con terroirs de carácter, a menudo marcados por la arcilla, la profundidad de los suelos y una estructura naturalmente afirmada. El Pommard Les Noizons 2018 se inscribe en esta búsqueda de expresión justa, con un vino que conjuga la densidad del lugar, la elegancia de la Pinot Noir y la madurez generosa de la añada.
La cuvée Pommard Les Noizons 2018 del Domaine Nicolas Rossignol proviene de parcelas situadas en los lieux-dits Noizons y Petits Noizons, expuestas al sur en una pendiente suave. Los suelos rojos, profundos y arcillosos, contribuyen a dar al vino una materia amplia, taninos firmes y una hermosa profundidad aromática. Las viñas, plantadas en diferentes épocas entre los años 1940 y principios de los 2000, aportan una diversidad de madurez que enriquece el equilibrio de la cuvée. La vinificación se basa en levaduras indígenas, con aproximadamente un 30% de racimos enteros y extracciones medidas, para conservar la finura en un terroir naturalmente potente. La crianza de 18 meses en barrica, con una proporción moderada de madera nueva, acompaña al vino sin enmascarar la personalidad de la Pinot Noir. La añada 2018, soleada y madura en Borgoña, aporta aquí una dimensión carnosa y generosa. Este Pommard sigue estando construido sobre la precisión, con una estructura seria y una buena capacidad de evolución.
En la cata, el Domaine Nicolas Rossignol Pommard Les Noizons 2018 revela un perfil profundo, sostenido por frutas rojas maduras, cereza negra, frambuesa, mora y finos matices especiados. La aireación hace aparecer notas más terrosas, ligeramente florales, con un toque de sotobosque que comienza a subrayar la evolución de la añada. En boca, la materia es amplia, densa y estructurada, pero los taninos conservan una textura pulida que evita cualquier dureza excesiva. La fruta madura de la añada 2018 aporta generosidad, mientras que el terroir arcilloso de Pommard aporta profundidad y un final persistente. Este vino ganará en decantación si se degusta ahora, para suavizar su estructura y abrir su bouquet. Acompañará perfectamente un chuletón, un magret de pato, un cordero asado, una ave con setas, caza de pluma o quesos curados. Su potencial de guarda es sólido, con una evolución posible durante unos diez años, o incluso más en una buena bodega.
Variedad de uva: 100% Pinot Noir