Whisky MICHEL COUVREUR - Blossoming Auld Sherried - L3509 - 45%
La casa Michel Couvreur, ubicada en Borgoña, encarna uno de los enfoques más singulares y respetados en el mundo del whisky. Más que un destilador, Michel Couvreur fue ante todo un visionario en la crianza, convencido de que la esencia del carácter de un whisky nace en la elección del barril y en la lentitud del envejecimiento. Sus bodegas, excavadas en la roca, ofrecen condiciones ideales de humedad y frescura, permitiendo que los maltas maduren con gran suavidad mientras ganan una profundidad aromática excepcional. La casa continúa hoy esta rara tradición de micro-lotes, trabajados como grandes vinos de guarda, donde cada barril es observado, comprendido y embotellado según su propio ritmo. Blossoming Auld Sherried es una de las expresiones más emblemáticas de este arte de la crianza, que con los años se ha convertido en una verdadera leyenda para los amantes de whiskies ricos y opulentos.
Blossoming Auld Sherried L3509 proviene de un único barril de jerez excepcional cuidadosamente seleccionado entre los mejores toneleros andaluces. Después de haber contenido vinos generosos durante muchos años, este barril ha ofrecido al malta una pátina única, intensamente afrutada y casi licorosa. El whisky envejece allí durante mucho tiempo, sin prisa, hasta alcanzar un punto de equilibrio donde potencia, suavidad y complejidad se combinan perfectamente. El embotellado a grado natural, sin reducción y sin filtración en frío, permite preservar la integridad del perfil aromático y la textura sedosa desarrollada a lo largo de los años. Cada lote, como este L3509, revela una personalidad propia, moldeada por el tiempo, la madera y el cuidado minucioso aportado por la casa. El resultado se distingue por un estilo decididamente jerezano, profundo, denso y armonioso, digno de los mejores single malts de meditación.
En la degustación, Blossoming Auld Sherried L3509 presenta un color caoba oscuro con reflejos rubí, anunciando desde el principio una gran concentración. La nariz es suntuosa, envolvente, desplegando aromas de frutas negras confitadas, higo, dátil, ciruela pasa, complementados con notas de chocolate negro, caramelo caliente, cera de abeja y madera noble vieja. En boca, la textura es aterciopelada, casi aceitosa, con una amplitud notable donde se suceden azúcar moreno, pasas maceradas, especias suaves, cuero fino y un toque ligeramente balsámico. La profundidad aromática es tal que los sabores parecen superponerse en capas sucesivas, culminando en un final interminable, rico, cálido, marcado por el jerez, los frutos secos, el cacao y un toque de rancio elegante. Este gran malta se disfruta idealmente puro, lentamente, y acompaña magníficamente un chocolate negro intenso, un postre de frutos secos o un cigarro refinado.