Ancho Reyes - Original - Licor de Chiles Poblano - 40%
La casa Ancho Reyes se inspira en la historia de los licores artesanales de Puebla, México, donde los monjes y luego las familias locales maceraban frutas, hierbas y chiles para crear elixires medicinales y festivos. Esta tradición, nacida en el siglo XIX, se ha transmitido hasta convertirse en un emblema contemporáneo de la cultura mexicana del sabor. Ancho Reyes se distingue por un saber hacer basado en la lenta maceración de chiles cuidadosamente seleccionados, cosechados en plena madurez y secados al sol según métodos ancestrales. Cada detalle de la elaboración busca preservar la intensidad aromática del chile poblano, su profundidad y su carácter ligeramente ahumado. Asumiendo un estilo auténtico, artesanal y decididamente identitario, la casa ha sabido conquistar a los mejores bartenders del mundo. La versión Original, la primera de la gama, encarna esta firma con una precisión notable y una fidelidad total a las raíces mexicanas.
Ancho Reyes Original 40% se elabora a partir de chiles poblano cosechados verdes y luego secados para convertirse en chiles ancho, cuyo color, aroma y estructura cambian radicalmente. Estos chiles se maceran varias semanas en un alcohol neutro, lo que permite extraer sus aceites esenciales, sus notas frutales, su calor natural y su ligero ahumado. El licor obtenido se filtra pacientemente, se endulza con precisión y se afina para alcanzar un equilibrio perfecto entre dulzura, intensidad y complejidad aromática. El grado de cuarenta por ciento sorprende agradablemente por su precisión, aportando textura sin opacar el perfil frutal y especiado del chile. Ancho Reyes Original se impone como un ingrediente de creación imprescindible, capaz de aportar profundidad y carácter a una infinidad de cócteles. Encierra un licor de inspiración antigua, trabajado con una modernidad asumida y un profundo sentido del terruño mexicano.
En la degustación, Ancho Reyes Original ofrece un color caoba profundo con reflejos rojizos. La nariz se abre con un bouquet intenso que mezcla frutas rojas secas, cacao ligero, caramelo caliente y la firma inmediatamente reconocible del chile ancho, a la vez ahumado, frutal y sutilmente especiado. En boca, el ataque es suave y luego gana potencia, con un calor controlado que lleva notas de ciruela, pasa, café y especias dulces. La textura es amplia, aterciopelada, estructurada por la viveza natural del chile sin llegar a ser ardiente. El final es largo, cálido, envolvente, marcado por una bella persistencia de chile confitado y un delicado matiz chocolatado. En cócteles, brilla en una Margarita picante, un Daiquiri reinventado, un Old Fashioned mexicano o incluso un Espresso Martini picante. En la mesa, realza postres de chocolate negro, platos mexicanos a base de mole, asados o quesos azules, revelando su profundidad.