Domaine des Ardoisières - Argile Blanc 2024
El Domaine des Ardoisières, ubicado en Saint-Pierre-de-Soucy en Saboya, es una referencia en la renovación cualitativa de los vinos alpinos. La bodega fue fundada por Michel Grisard antes de ser tomada por Brice Omont a principios de los años 2000, quien continuó un trabajo exigente en laderas de montaña a veces muy empinadas. Las viñas están plantadas en terrazas espectaculares que pueden alcanzar fuertes pendientes, en suelos derivados principalmente de micasquistos y formaciones de arcilla-esquisto que marcan profundamente la identidad de los vinos. En este viñedo alpino, los rendimientos son naturalmente limitados y el cultivo se realiza en biodinámica para preservar la expresión del terruño. La cuvée Argile se inscribe en esta filosofía y constituye uno de los blancos emblemáticos de la bodega, ofreciendo una lectura accesible pero precisa del estilo de Ardoisières. Producida bajo la IGP Vin des Allobroges, refleja el carácter mineral y luminoso típico de los grandes vinos de Saboya.
La cuvée Argile Blanc 2024 proviene de una mezcla de variedades de uva saboyanas y borgoñonas, combinando Jacquère, Chardonnay y Mondeuse Blanche. Las viñas se cultivan en laderas orientadas al oeste, donde los suelos que mezclan arcillas, margas esquistosas y esquistos negros favorecen uvas concentradas y expresivas. La vendimia se realiza en madurez para preservar la frescura natural propia de los viñedos alpinos. La vinificación se basa en fermentaciones espontáneas con levaduras indígenas, seguidas de una crianza de aproximadamente nueve meses principalmente en tanque, destinada a conservar la pureza de la fruta y la tensión del vino. La fermentación maloláctica no es sistemática, lo que permite ajustar el equilibrio según la añada. Este trabajo preciso da lugar a un blanco seco que es a la vez recto, luminoso y fiel a su origen montañoso.
En la cata, Argile Blanc 2024 revela una nariz fina donde se mezclan notas de pera fresca, melocotón y flores blancas, realzadas por matices cítricos y un toque mineral que recuerda a la piedra húmeda. En boca se distingue por una textura fluida y enérgica, sostenida por una acidez clara que subraya la frescura de la añada. El equilibrio se articula entre la golosidad de la fruta y una tensión mineral característica de los suelos alpinos. El final se extiende con elegancia sobre ligeros amargos salinos que prolongan la sensación de pureza. Este vino blanco de Saboya acompaña con acierto pescados a la parrilla, crustáceos o quesos de montaña como el reblochon. En su juventud, seduce por su vivacidad pero también puede evolucionar algunos años en botella ganando en complejidad aromática.
Variedades: 40% Jacquère, 40% Chardonnay, 20% Mondeuse Blanche